Semáforo amarillo





Derivado de una estrategia del Gobierno federal, la cual ha demostrado tener muchas fallas, los niños en México menores de 12 años aún no están ni siquiera en la lista de espera para poder acceder a una vacuna, es por eso que cuesta trabajo entender que en el Estado de México no se restrinjan las clases presenciales. 

A partir de este lunes 23 de enero, la entidad cambió de semáforo amarillo después de tres meses de estar en verde derivado del alarmante aumento de contagios en todo México. Y es que los últimos días de la semana pasada se destacaron por imponerse nuevos récords de contagios en un sólo día hasta rozar casi los 50 mil y tener 4.4 millones de casos acumulados. 

Y con esa avalancha de cifras, y el Gobernador Alfredo del Mazo también contagiado del virus, la Secretaría de Educación informó que en el Edomex se mantienen las clases con los alumnos en las aulas.  

Es difícil entender la lógica que tiene esa determinación cuando se habla de un sector poblacional que no está siendo vacunado y, por ello, el riesgo de complicaciones por la enfermedad es mayor. 

Sin embargo, el tema de la Secretaría de Educación local no es único. Basta ver que hoy por hoy en la entidad no se sabe muy bien lo que implica el semáforo epidemiológico amarillo, porque definitivamente no es lo mismo hoy que lo que era al principio de la pandemia. 

Que el semáforo se haya movido de verde a amarillo, parece que no incide en nada. Sí, se dice que se reducen aforos en restaurantes o tiendas, pero la realidad es que las actividades parecen ser las mismas. 

Tan es así que las clases presenciales no se restringieron, las Secretarías de Gobierno siguen operando con normalidad y la gente sigue realizando sus actividades como siempre, pero eso sí, los contagios van en aumento y con ellos la saturación hospitalaria. 

De acuerdo con estimaciones de expertos, a esta ola de contagios aún le falta aproximadamente un mes en el que miles más serán contagiados y esperemos que no llegue un momento de apremio o colapso en los sistemas de salud pública del país. 

Es por eso que queda esa percepción de que se están tomando las cosas a la ligera tanto en los gobiernos federal y estatal y simplemente eso del semáforo amarillo queda en un mero formalismo, pues en la práctica, casi todo sigue igual: las empresas piden a sus empleados ir a los trabajos, el gobierno lo mismo a los burócratas y las escuelas igualmente a los alumnos.  

No se trata de parar la economía, se trata de sensatez en momentos de apremio, la pandemia aún no se ha ido y según la OMS, falta un buen trecho para que lo haga. 

Twitter: @campudia        

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *