2023 y lo que viene





El año que viene el Estado de México vivirá uno de los procesos electorales que pueden resultar más atractivos para el electorado. Por primera ocasión, con mucha anticipación, el enemigo a vencer no es el gobernante Partido Revolucionario Institucional, sino el Movimiento de Regeneración Nacional que gobierna casi en todo el país.

Cuando el PRI se decidió por la postulación del maestro Carlos Hank González, este candidato enfrentó una muy fuete oposición, que vino no de ningún partido antagonista, sino del propio PRI en la persona del abogado sureño Enedino Macedo, quien se postuló como candidato independiente y logró concitar muchas simpatías entre la ciudadanía. Pero las aguas volvieron a su cauce y Hank González ganó sin problemas la gubernatura.

Años después, en 1999 el abanderado priista Arturo Montiel Rojas llegó a estar 11 puntos porcentuales por debajo del panista José Luis Durán Reveles, pero terminó remontando y ganando las elecciones por un estrecho margen, pero ganó.

Seis años después se repitió la película, pues el candidato de Acción Nacional, Rubén Mendoza Ayala, inició la campaña con más de 30 puntos porcentuales de ventaja sobre su oponente Enrique Peña Nieto, que había ganado la candidatura en un desgastante proceso interno. Al final Mendoza Ayala se desinfló y Peña Nieto ganó con facilidad la gubernatura, desde donde construyó los cimientos de su futura candidatura que lo llevó a la presidencia de la República.

En las elecciones de 2017, el abanderado del PRI Alfredo Del Mazo ganó gracias a los votos que le otorgaron el Partido Verde Ecologista, Nueva Alianza y Encuentro Social, porque unitariamente el PRI perdió frente a Morena y su candidata Delfina Gómez, que además fue avalada por el Partido del Trabajo.

Por cierto, AMLO nunca le perdonó al PRD y a su candidato Juan Zepeda Hernández, que no se hayan sumado a la candidatura de la maestra Delfina. Los votos de Zepeda le hubieran dado el triunfo a Morena.

En 2023 el escenario será completamente diferente, porque aunque en estos momentos PRI, PAN y PRD han anunciado que irán solos, cada uno con candidato propio, lo más seguro es que, si quieren ser competitivos, formen una coalición similar a la de 2018, que tan buenos resultados les dio.

En Morena, hasta el momento sólo tiene como aliado incondicional al Partido del Trabajo.

Pero si nos atenemos a lo que sucedió en las elecciones locales y federales de 2018, veremos un escenario completamente diferente al de 2017.

Es decir, Morena sumaría desde este momento a Nueva Alianza y al Partido Verde Ecologista, en una coalición que se antoja a la distancia muy fuerte.

Si tomáramos en cuenta que todas las encuestas dan como favorito a Morena, entonces el partido a vencer es el del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Faltan muchos meses para la toma de decisiones, pero desde ahora el ambiente está álgido, calientito, como que los mexiquenses saben que la batalla de 2023 será la madre de todas las batallas electorales que jamás se hayan vivido en la entidad.

Falta por ver también si el actual mandatario emanado del PRI, Alfredo Del Mazo Maza, está dispuesto a rendir la plaza sin dar batalla, como acusó el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, al gobernador de Hidalgo, Omar Fayad, de haber negociado con Morena para entregar el estado.

ASME

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